viernes, 28 de enero de 2011

pequeñas cosas...

“Pequeñas cosas parecen nada, pero dan la paz,
como las praderas de flores que parecen poco,
pero todas juntas llenan el aire de perfume”

Georges Bernanos

jueves, 27 de enero de 2011

Llanta desinflada!

Cuando venia al trabajo me salio al paso un carro rojo con una llanta desinflada, el dueño, lo manejaba tranquilamente y aparentemente sin enterarse del problema... trate de alcanzarlo para dejarle saber, pero no pude, o quizá no me esforcé lo suficiente... creo que todos los que circulábamos cerca notamos la llanta sin aire, todos lo vimos, menos el mas interesado... entonces me puse a pensar ¿cuantas veces habré andado en la vida como el carro rojo?... algunos caminando a mi lado lo habrán notado mi problema y pensaron que no era asunto suyo... otros, quizá lo vieron pero pensaron que yo ya lo sabia y prefirieron no decir nada... seguramente mis mas cercanos pensaron en dejármelo saber, pero no se atrevieron... y hubo algún par de valientes que se arriesgaron, aceleraron, se pusieron a mi lado y me lo dijeron... seguramente me enoje con ellos, habré respondido mal, habré gritado, y probablemente hasta los hay ofendido... pero ahora, estoy segura que son quienes mas me han amado...
Dios quiera que haya siempre gente en mi vida que me ame tanto que corra el riesgo de salir lastimado, por mi, cuando se atreva a señalarme mis defectos!

martes, 4 de enero de 2011

Con callos en los ojos

Debe ser algún antiguo mecanismo de defensa - mas bien es lo que deseo pensar para que la culpa no me quite el sueño- esa manía de los seres humanos de acostumbrarnos a ver el dolor de los demás como algo "normal"... es lo que me pasa con los niños de la calle, se han convertido en parte del paisaje de las ciudades, están debajo de los puentes, en los altos y semáforos, vendiendo algo, limpiando vidrios, haciendo cualquier clase de suertes que sirven de excusa para pedir un par de monedas, son pequeños, descalzos, están sucios.... y la mayoría aplacan el hambre oliendo "pega" para escapar de una vida que no escogieron vivir... aunque hoy me pareció que la droga la consumo yo, porque yo soy quien esta adormecida respecto a su realidad... se me han hecho callos en los ojos y he necesitado los ojos de un extraño para ver de nuevo, sentí un duro golpe cuando leí lo que escribió un salesiano francés al entrar en contacto con este mundo al que tristemente me he acostumbrado... no quiero que esto se quede en un sentimiento, quiero que sea la chispa que me ponga en movimiento, tengo que hacer algo!

Esto fue lo que lei hoy:


"Simon Pierre, ex alumno salesiano francés y ahora novicio salesiano, viajó el año pasado a Centro América. Durante cuatro meses recorrió El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica. Descubrió otro mundo donde las salesianas y los salesianos de Don Bosco están muy presentes. Abrió los ojos sobre la realidad de los jóvenes de la calle y los indígenas. Había soñado con ese viaje desde hacía muchos años y su sueño se hizo realidad.
Después de un día en avión, aterrizo en El Salvador. Fueron muy breves mis primeras conversaciones. Confieso que no entiendo gran cosa, por el acento de la gente. Se me ocurre un pensamiento extraño: la inutilidad ahora de mi lengua materna. Al volverme un extranjero, puedo imaginar lo que sufren los inmigrantes que no hablan el idioma del país al que llegan.
Es un sufrimiento que me sigue invadiendo durante varias semanas. Me comunico con lo que aprendí cuando estudiaba en la escuela, lo indispensable, pero procuro no soltar palabras sin pensármelas antes. Entonces, durante mis primeros días en el nuevo continente, empleo mucha energía esforzándome por comprender, por expresarme y por ampliar mi vocabulario. Me doy cuenta de lo que cuesta expresarse sin esfuerzos y todavía más cuando el lugar es nuevo. Cuántas cosas me gustaría compartir con todas las personas que encuentro.
Los jóvenes de la calle
Estoy tan feliz esta mañana. Por fin voy a poder descubrir de verdad a esos jóvenes de la calle y compartir mucho con ellos. ¡Era la meta de mi viaje! Voy con Fabiola, responsable en San Salvador de un proyecto dedicado a los jóvenes olvidados. No entiendo muy bien por qué llevamos pan y salchichón.
Después de varios minutos de viaje en autobús y otros andando, llegamos al sitio dónde deberían estar los jóvenes. No sé cómo comportarme. Nadie está allí. Entonces oigo gritar : "¡Fabiola! ¡Llegó Fabiola!" Y veo uno, dos, diez jóvenes salir de la nada, algunos corriendo a toda carrera, otros cojeando. Se echan todos en sus brazos, con mucho cariño.
No esperaba la manera en que reacciono: me dan asco. No quiero que me toquen. Están vestidos de andrajos, horrorosos, inhumanos, cubiertos de barro, con unos pies que no se parecen a nada, con la cara asquerosa.
Nos sentamos para repartirles sandwiches. Algunos me piden comida, pero no sé si darla o no. Si le doy demasiado a uno, el otro tendrá menos. Me siento solo. Tengo miedo de mí mismo. Siento vergüenza porque tengo la sensación de dar carne a unas fieras en su jaula. Ahora bien, son humanos, son niños. Sólo son niños. Tienen entre 6 y 14 años; tienen una botella de droga en la mano, están sin comer quizás desde hace muchos días.
Después de haber estado unas horas en esta plaza con estos niños de la calle, poco a poco voy adaptándome al medio ambiente. En este momento, voy comprendiendo de verdad dónde y con quiénes estoy. Vuelvo a abrir los ojos y veo niños. Tengo ganas de llorar, pero no me sale ni una lágrima. Algo me duele, el odio me invade. Odio ver a estos niños en semejante estado. Y cuántas personas sin hacer nada. Tengo ganas de levantar montañas y también de destruirlas.
No me imaginaba a tantos niños en la calle prostituyéndose, drogándose, al acecho para robar un pedazo de pan. Parecen gatos salvajes que se pasan el tiempo pidiendo comida o buscándola en la basura.
Al mismo tiempo, otro sentimiento me invade: me siento feliz al ver cómo algunas personas actúan a favor de estos jóvenes; feliz de ver a estos adultos que confían y creen en ellos; feliz de ver que no vacilarán en luchar para conseguirles espacios de libertad, aunque sean pequeños, en el infierno en que viven. Estoy muy feliz al ver sonreír las caras polvorientas de estos niños."

lunes, 27 de diciembre de 2010

El Portal

En Nochebuena me dio mil vueltas en la cabeza el portal de Belén... Jesús nació donde los viajeros hacían descansar a sus animales, en las afueras de la ciudad, un lugar sin condiciones para hospedar un ser humano... seguramente era desordenado, frío, oscuro y sucio... Jose y Maria debieron esforzarse para convertirlo en un refugio digno... allí vio la luz el Dueño del Universo... esa noche pensé cuanto se parece mi alma al portal de Belén... muchas veces, no es el mejor lugar para que habite el Hijo de Dios, mucho menos para que otros puedan venir a verlo... sin embargo, El ha querido nacer  aquí... y este indigno portal se convierte en el mas importante palacio, solo porque El lo habita... lo único que tengo que hacer es abrir las puertas y dejarlo entrar... porque El ya ha decidido que esta sera su morada ...

martes, 7 de diciembre de 2010

Un par de alas

Basto con ver de reojo su vuelo y me di cuenta que no se trataba de un ave común, volaba cerca de las copas de los arboles pero su elegancia al planear era inconfundible... las alas abiertas y la forma en que se deslizaba a través de las corrientes de aire evidenciaban su linaje... trazaba en el cielo una espiral ascendente que en pocos minutos lo hizo casi invisible, pronto, se transformo en un pequeño punto en la inmensidad de un cielo azul, limpio y pleno de luz... sentí envidia al verlo elevarse tan alto, me invadió un deseo inmenso de tener un par de alas y experimentar esa sensación de libertad que transmitía su vuelo... fue un corto encuentro mágico que me hizo pensar y sentir mucho... sobre todo me dejo clavada una duda ¿cuantas cosas maravillosas, como el vuelo de un halcón, he dejado de ver por andar mirando al suelo y no al cielo?

martes, 16 de noviembre de 2010

Las piezas que caen del cielo

Nunca entendí por que me gusta tanto jugar TETRIS... confieso que para mi ha sido en alguna época algo muy parecido a un vicio porque no he jugado cuando tengo tiempo, mas bien he tenido tiempo para jugarlo... en fin... simplemente algo que añadir a mi lista de debilidades... ese sencillo juego ha sido algo que irresistiblemente me atrae y me atrapa, sin encontrar la razón... pero hoy, finalmente, se por que me gusta... y descubrirlo fue algo similar a una "revelación"... TETRIS es como la vida...yo no puedo controlar todas las piezas que me caen del cielo... pero la habilidad de poner las piezas en el lugar mas apropiado es precisamente el arte de vivir, acomodar cada una, de tal forma que pasen a ser parte de una estructura solida, que aparentemente desaparece, pero que en realidad dejan de ser piezas sueltas y se convierten en  parte de uno... se transforman en el fundamento sobre el que se acomodan las nuevas piezas que van cayendo... dejar huecos se paga caro, porque las filas se van acumulando y no dejan espacio para acomodar las nuevas piezas que nunca dejan de caer, no hay mucho margen de error y si se quiere corregir algo se necesita algo de suerte y mas esfuerzo... 
Seguramente esta "revelación" ha sido un buen truco de mi subconsciente para evitarme un cargo de conciencia... la próxima vez que pierda una hora jugando TETRIS podre engañarme pensando que estoy practicando como vivir... 

martes, 5 de octubre de 2010

El Sombrero Azul

Llegaron puntuales después de muchos muchos años en los que se hacían esperar... hoy mas que nunca han sido un verdadero regalo de la naturaleza después de tanta lluvia... los vientos de octubre traen con ellos clima fresco, días luminosos, la luna mas hermosa del año, noches estrelladas y sobre todo muchos recuerdos de infancia, por seguro el mejor tiempo que muchos hemos vivido... lo mas lindo... estos vientos han devuelto a El Salvador su Sombrero Azul!