Me cuesta mucho entender las definiciones de feminismo que suenan por todos lados, yo me quedo con lo que aprendí en mi casa y mi colegio. Con ejemplo, mas que con palabras, me enseñaron que: mi belleza radica en mi ser interior, en como me comporto, como pongo mis cualidades al servicio de los demás, en la manera que trato a los otros... si quiero ser admirada no necesito mostrar mi cuerpo, si no mi alma... mi feminidad no es una limitación para alcanzar mis metas, soy capaz de hacer cualquier cosa si me empeño, sin embargo como mujer tengo un potencial diferente, del que en todo momento debo tener conciencia porque en el reside mi grandeza: como persona soy una mujer... no necesito ser tratada como a un hombre, porque no lo soy, si quiero reivindicar mis derechos debo exigir ser tratada como mujer... no necesito competir para ganar espacio a ningún hombre, mi lucha debe ser por conseguir mi propio espacio... dejarme consentir y cuidar no me hace débil, por el contrario, puedo cargar mi mundo en la espalda sin dejar de ser delicada y femenina... debo cuidar y respetar mi cuerpo, principalmente por la dignidad que me otorga ser hija de Dios... fui creada para grandes cosas, fui hecha para volar alto, no para arrastrarme por el suelo, por eso no puedo otorgar a nadie el derecho de hacerme ser menos... fui hecha para ser feliz, y no debo dejar en manos de nadie mi felicidad, puedo decidir con quien ser feliz, pero nunca dejar que mi felicidad resida en alguien mas... y tengo las armas necesarias para hacer de mi vida algo grande, para dejar huella en los que me rodean así como tantas y tantas mujeres han dejado su marca indeleble en mi vida: mis abuelas, mis tías abuelas, mi nana, mi mama (la que mas hace), mis tías, mis primas, mis amigas y mis maestras esas grandes mujeres por las que debo estar agradecida cada día...
La vida esta llena de pequeñas cosas... son ellas las que le dan sentido, son los ladrillitos que construyen una historia... acontecimientos normales, situaciones comunes, encuentros ordinarios... cosas que parecen casualidad y que usan el disfraz de lo cotidiano para esconder su magia, su mensaje, su misterio... estar atento a encontrar el regalo que cada una de ellas posee es un arte y en el se puede encerrar el secreto mismo de la felicidad...
martes, 8 de marzo de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
Simplemente Serrat!
Mi gusto por Serrat no es adquirido...es orgullosamente heredado!... cuento sus canciones entre mis primeros recuerdos de infancia, tanto que escuchar La Fiesta o Mediterraneo es regresar a las mañanas de domingo en la casa de mis papas, cuando la temblorosa voz del maestro llenaba completamente el ambiente... conozco las letras de memoria y aunque a mis cinco o seis años mi mente no entendia bien lo que él decia, mi alma captaba completamente su mensaje... fue con él que aprendi que la musica no es solo ritmo, ni una bella interpretación... el Nano se convirtió en mi parámetro, y hasta ahora el es la medida de mi gusto musical (si que me puso alto el listón).
Debo agradecer a mi papá el regalo que me dio cuando, sin siquiera imaginarlo, me estaba compartiendo a alguien que es fundamental en mi forma de ver la vida... tanto, que si me atrevo a poner en palabras mis pensamientos es bajo la tutela de uno de sus temas...
¡Mañana lo veré! voy a compartir ese momento magico con mi papá, será la compañia ideal porque de el aprendi a disfrutar al maestro... creo que ya es tiempo de empezar a cantar: "...Vamos subiendo la cuesta, que arriba mi calle se vistio de FIESTA!"
Debo agradecer a mi papá el regalo que me dio cuando, sin siquiera imaginarlo, me estaba compartiendo a alguien que es fundamental en mi forma de ver la vida... tanto, que si me atrevo a poner en palabras mis pensamientos es bajo la tutela de uno de sus temas...
¡Mañana lo veré! voy a compartir ese momento magico con mi papá, será la compañia ideal porque de el aprendi a disfrutar al maestro... creo que ya es tiempo de empezar a cantar: "...Vamos subiendo la cuesta, que arriba mi calle se vistio de FIESTA!"
viernes, 28 de enero de 2011
pequeñas cosas...
“Pequeñas cosas parecen nada, pero dan la paz,
como las praderas de flores que parecen poco,
pero todas juntas llenan el aire de perfume”
Georges Bernanos
jueves, 27 de enero de 2011
Llanta desinflada!
Cuando venia al trabajo me salio al paso un carro rojo con una llanta desinflada, el dueño, lo manejaba tranquilamente y aparentemente sin enterarse del problema... trate de alcanzarlo para dejarle saber, pero no pude, o quizá no me esforcé lo suficiente... creo que todos los que circulábamos cerca notamos la llanta sin aire, todos lo vimos, menos el mas interesado... entonces me puse a pensar ¿cuantas veces habré andado en la vida como el carro rojo?... algunos caminando a mi lado lo habrán notado mi problema y pensaron que no era asunto suyo... otros, quizá lo vieron pero pensaron que yo ya lo sabia y prefirieron no decir nada... seguramente mis mas cercanos pensaron en dejármelo saber, pero no se atrevieron... y hubo algún par de valientes que se arriesgaron, aceleraron, se pusieron a mi lado y me lo dijeron... seguramente me enoje con ellos, habré respondido mal, habré gritado, y probablemente hasta los hay ofendido... pero ahora, estoy segura que son quienes mas me han amado...
Dios quiera que haya siempre gente en mi vida que me ame tanto que corra el riesgo de salir lastimado, por mi, cuando se atreva a señalarme mis defectos!
Dios quiera que haya siempre gente en mi vida que me ame tanto que corra el riesgo de salir lastimado, por mi, cuando se atreva a señalarme mis defectos!
martes, 4 de enero de 2011
Con callos en los ojos
Debe ser algún antiguo mecanismo de defensa - mas bien es lo que deseo pensar para que la culpa no me quite el sueño- esa manía de los seres humanos de acostumbrarnos a ver el dolor de los demás como algo "normal"... es lo que me pasa con los niños de la calle, se han convertido en parte del paisaje de las ciudades, están debajo de los puentes, en los altos y semáforos, vendiendo algo, limpiando vidrios, haciendo cualquier clase de suertes que sirven de excusa para pedir un par de monedas, son pequeños, descalzos, están sucios.... y la mayoría aplacan el hambre oliendo "pega" para escapar de una vida que no escogieron vivir... aunque hoy me pareció que la droga la consumo yo, porque yo soy quien esta adormecida respecto a su realidad... se me han hecho callos en los ojos y he necesitado los ojos de un extraño para ver de nuevo, sentí un duro golpe cuando leí lo que escribió un salesiano francés al entrar en contacto con este mundo al que tristemente me he acostumbrado... no quiero que esto se quede en un sentimiento, quiero que sea la chispa que me ponga en movimiento, tengo que hacer algo!
Esto fue lo que lei hoy:
Esto fue lo que lei hoy:
"Simon Pierre, ex alumno salesiano francés y ahora novicio salesiano, viajó el año pasado a Centro América. Durante cuatro meses recorrió El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica. Descubrió otro mundo donde las salesianas y los salesianos de Don Bosco están muy presentes. Abrió los ojos sobre la realidad de los jóvenes de la calle y los indígenas. Había soñado con ese viaje desde hacía muchos años y su sueño se hizo realidad.
Después de un día en avión, aterrizo en El Salvador. Fueron muy breves mis primeras conversaciones. Confieso que no entiendo gran cosa, por el acento de la gente. Se me ocurre un pensamiento extraño: la inutilidad ahora de mi lengua materna. Al volverme un extranjero, puedo imaginar lo que sufren los inmigrantes que no hablan el idioma del país al que llegan.
Es un sufrimiento que me sigue invadiendo durante varias semanas. Me comunico con lo que aprendí cuando estudiaba en la escuela, lo indispensable, pero procuro no soltar palabras sin pensármelas antes. Entonces, durante mis primeros días en el nuevo continente, empleo mucha energía esforzándome por comprender, por expresarme y por ampliar mi vocabulario. Me doy cuenta de lo que cuesta expresarse sin esfuerzos y todavía más cuando el lugar es nuevo. Cuántas cosas me gustaría compartir con todas las personas que encuentro.
Los jóvenes de la calle
Estoy tan feliz esta mañana. Por fin voy a poder descubrir de verdad a esos jóvenes de la calle y compartir mucho con ellos. ¡Era la meta de mi viaje! Voy con Fabiola, responsable en San Salvador de un proyecto dedicado a los jóvenes olvidados. No entiendo muy bien por qué llevamos pan y salchichón.
Después de varios minutos de viaje en autobús y otros andando, llegamos al sitio dónde deberían estar los jóvenes. No sé cómo comportarme. Nadie está allí. Entonces oigo gritar : "¡Fabiola! ¡Llegó Fabiola!" Y veo uno, dos, diez jóvenes salir de la nada, algunos corriendo a toda carrera, otros cojeando. Se echan todos en sus brazos, con mucho cariño.
No esperaba la manera en que reacciono: me dan asco. No quiero que me toquen. Están vestidos de andrajos, horrorosos, inhumanos, cubiertos de barro, con unos pies que no se parecen a nada, con la cara asquerosa.
Nos sentamos para repartirles sandwiches. Algunos me piden comida, pero no sé si darla o no. Si le doy demasiado a uno, el otro tendrá menos. Me siento solo. Tengo miedo de mí mismo. Siento vergüenza porque tengo la sensación de dar carne a unas fieras en su jaula. Ahora bien, son humanos, son niños. Sólo son niños. Tienen entre 6 y 14 años; tienen una botella de droga en la mano, están sin comer quizás desde hace muchos días.
Después de haber estado unas horas en esta plaza con estos niños de la calle, poco a poco voy adaptándome al medio ambiente. En este momento, voy comprendiendo de verdad dónde y con quiénes estoy. Vuelvo a abrir los ojos y veo niños. Tengo ganas de llorar, pero no me sale ni una lágrima. Algo me duele, el odio me invade. Odio ver a estos niños en semejante estado. Y cuántas personas sin hacer nada. Tengo ganas de levantar montañas y también de destruirlas.
No me imaginaba a tantos niños en la calle prostituyéndose, drogándose, al acecho para robar un pedazo de pan. Parecen gatos salvajes que se pasan el tiempo pidiendo comida o buscándola en la basura.
Al mismo tiempo, otro sentimiento me invade: me siento feliz al ver cómo algunas personas actúan a favor de estos jóvenes; feliz de ver a estos adultos que confían y creen en ellos; feliz de ver que no vacilarán en luchar para conseguirles espacios de libertad, aunque sean pequeños, en el infierno en que viven. Estoy muy feliz al ver sonreír las caras polvorientas de estos niños."
lunes, 27 de diciembre de 2010
El Portal
En Nochebuena me dio mil vueltas en la cabeza el portal de Belén... Jesús nació donde los viajeros hacían descansar a sus animales, en las afueras de la ciudad, un lugar sin condiciones para hospedar un ser humano... seguramente era desordenado, frío, oscuro y sucio... Jose y Maria debieron esforzarse para convertirlo en un refugio digno... allí vio la luz el Dueño del Universo... esa noche pensé cuanto se parece mi alma al portal de Belén... muchas veces, no es el mejor lugar para que habite el Hijo de Dios, mucho menos para que otros puedan venir a verlo... sin embargo, El ha querido nacer aquí... y este indigno portal se convierte en el mas importante palacio, solo porque El lo habita... lo único que tengo que hacer es abrir las puertas y dejarlo entrar... porque El ya ha decidido que esta sera su morada ...
martes, 7 de diciembre de 2010
Un par de alas
Basto con ver de reojo su vuelo y me di cuenta que no se trataba de un ave común, volaba cerca de las copas de los arboles pero su elegancia al planear era inconfundible... las alas abiertas y la forma en que se deslizaba a través de las corrientes de aire evidenciaban su linaje... trazaba en el cielo una espiral ascendente que en pocos minutos lo hizo casi invisible, pronto, se transformo en un pequeño punto en la inmensidad de un cielo azul, limpio y pleno de luz... sentí envidia al verlo elevarse tan alto, me invadió un deseo inmenso de tener un par de alas y experimentar esa sensación de libertad que transmitía su vuelo... fue un corto encuentro mágico que me hizo pensar y sentir mucho... sobre todo me dejo clavada una duda ¿cuantas cosas maravillosas, como el vuelo de un halcón, he dejado de ver por andar mirando al suelo y no al cielo?
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